Preguntas que inician el debate: ¿Para qué computadoras en el aula?¿Para qué necesitamos computadoras en todas las escuelas?
¿Es importante la incorporación de las TIC en las escuelas?
Referencias:
Grupo a favor de la inclusión de Tics en el aula
Grupo en contra de la inclusión de Tics en el aula
Quienes no están a favor de la incorporación de las TIC en las escuelas manifiestan que en principio dudan de la efectiva posibilidad de equipar a todas las escuelas con computadoras. De todos modos, aunque se pudiera cumplir, creen que hay prioridades más urgentes como la mejora de las condiciones laborales de los docentes y las instalaciones en donde estudian los chicos. Plantean que ante la crisis del sistema educativo, la incorporación de computadoras en las escuelas no soluciona nada, ni se consigue paliar las condiciones de desigualdad digital. Además, consideran que los chicos usan las computadoras sólo como juegos y no como una posible herramienta de aprendizaje, por tal motivo, no habría por qué incorporar juguetes en las escuela.
Por su parte, quienes están a favor de la incorporación de las TIC en las escuelas reconocen que hay muchas cosas urgentes que solucionar pero que eso no implica que no sea importante y necesario incorporar las TIC que son parte vital de la vida de todos los actores de la escuela. Manifiestan que la incorporación de las TIC posibilita nuevas estrategias de aprendizaje y ayuda en la motivación de los estudiantes sobre algunos contenidos que se presentan como estáticos y aburridos en los tradicionales libros de textos. Se trata de utilizar las TIC como un complemento a las herramientas existentes y no como paliativo de ciertos males ni como reemplazo de otros soportes. Se plantea que la escuela no puede ser indiferente a los cambios que se dan en la sociedad, no hay que resistirlos sino plantearse de qué manera incorporarlos.
Pienso que la incorporación de las TICs en la escuela es hoy una necesidad. Pero no lo era, a mi entender, en los ‘80. La necesidad de su incorporación, impulsada por gobiernos y empresas, es anterior, y ha respondido a intereses distintos de la educación. La creencia de que el chico que no tuviera una computadora no tendría una buena educación, que circulaba cuando hice la primaria en los ‘90, fue generada por el mercado. El uso efectivo que se le daba a las PCs era muy limitado. Se invertía en una tecnología que pocos podían operar y nadie podía justificar su presencia en la escuela.
Creo que el contexto actual es otro y que la mayoría de los chicos de todos los sectores sociales interactúan con TICs diariamente. Se hace necesaria entonces una educación que brinde herramientas de análisis y pensamiento crítico, que tome distancia de los discursos celebratorios.
Sobre la creencia a la que me refiero, puede ser sintetizada de esta manera: “una lógica de mercado en la que las estrategias de diferenciación de algunas instituciones contribuyeron a crear una creciente demanda por parte de padres que querían que las escuelas a las que asistían sus hijos no quedaran fuera de la carrera por el futuro” (Galarza, 2006)